
Vivo dentro de ella
y el caracol también.
Él la lleva a cuestas
y yo nunca podré.
(La casa)
Por fuera, naranja,
por dentro, gas sólo;
pero con mi ayuda
se calienta todo.
(La bombona de butano)
Tengo dos orejas
por donde me agarran
y cuando me usan,
el culo me queman,
la boca me tapan.
(La cacerola)

Diminuta astillita
de cabecita roja,
capaz de hacer cenizas
a la encina más gorda.
(La cerilla/el fósforo)
Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
(La cerilla/el fósforo)

Cabezón y muy delgado
que se pone siempre negro,
después de haber sido frotado.
(La cerilla/el fósforo)
Caja llena de soldados,
todos largos y delgados
con gorritos colorados.
(La caja de cerillas)
Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
(El hielo)
De mi madre nací yo,
sin fundamento de padre;
y luego me he muerto yo
y de mi nació mi madre.
(El hielo)
Yo tengo calor y frío
y no frío sin calor
y sin ser ni mar ni río
peces en mí he visto yo.
(La sartén)
Dicen que quien lo tiene
es muy gracioso,
se sacude en la mesa
contra lo soso.
(El salero)
¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo
mucho más sucia me voy?
(El agua)

Cuando te veo me ves,
cuando me ves te veo
y no te parezco feo.
(El espejo)
Estoy dentro de él
y no puedo entrar en él.
(El espejo)
Soy liso y llano en extremo,
y, aunque me falta la voz,
digo en su cara a cualquiera
la más leve imperfección;
contesto al que me pregunta
sin lisonja ni aflicción,
y si mala cara pone,
la misma le pongo yo.
(El espejo)
Soy un galán muy hermoso,
de bellas damas querido,
siempre he dicho la verdad,
aunque, a veces, lo he sentido.
(El espejo)
Muy bonito por delante
y muy feo por detrás;
me transformo a cada instante,
pues imito a los demás.
(El espejo)
Es verdad que tú le miras,
es mentira que te ve,
sois iguales uno al otro,
está claro que eres él.
(El espejo)
Tiene luna,
no es planeta;
tiene marco
y no es puerta.
(El espejo)
Quien me mira se refleja
así nadie tendrá una queja.
(El espejo)

En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
(La esponja)

Si me mojas hago espuma
con ojitos de cristal
y tu cuerpo se perfuma
mientras llega mi final.
(El jabón)

La cara que yo acaricio
dejo de seda al momento,
porque ni un pelo se resiste
a mi marcha, ¡buen invento!
(La máquina de afeitar)
Tengo dientes y no muerdo,
desenredo con cuidado,
caminos abro en tu pelo,
ya sea liso o rizado.
(El peine)
Te lo digo y no me entiendes
no tengo boca y sí tengo dientes
(El peine)
Tu aquí, tu allá.
¿Qué será?
(La toalla)

Cuanto más se moja
más te seca. ¿Qué es?
(La toalla)
Una señorita
de carnes muy blandas,
que sin ser enferma
siempre está en la cama.
(La almohada)
Aunque al dormir me consultan
nunca suelo contestar.
(La almohada)

¿Quién será la desvelada,
lo puedes tú discurrir?
día y noche está acostada
y no se puede dormir.
(La cama)
Cuatro patas tiene
y no puede andar
también cabecera
sin saber hablar.
(La cama)
De nada me sirven
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
(La cama)
No pienses que es una col,
o que baila el chachachá;
búscala sobre tu cama,
que yo te la he dicho ya.
(La colcha)
Sube llena,
baja vacía,
y si no se da prisa,
la sopa se enfría.
(La cuchara)
Sube cargada,
baja sin nada.
(La cuchara)
En el campo fui nacida
vestida de verdes ramas
y al pueblo me trajeron
para servir a las damas,
a mí todo me regalan,
caramelos, miel, melada,
mas yo todo lo reparto
porque no sé comer nada.
(La mesa)
Adivíname ésa.
(La mesa)
Tengo patas bien derechas,
mas no me puedo mover,
llevo a cuestas la comida
y no la puedo comer.
(La mesa)
Aunque tengo cuatro patas
yo nunca puedo correr,
tengo la comida encima
y no la puedo comer.
(La mesa)
Pino sobre pino,
sobre pino, lino,
sobre lino, flores
y alrededor amores.
(La mesa)
En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
(El plato)
Aunque de comida voy cargado
la gente me vacía
y nunca soy tragado.
(El plato)
Todos me buscan
para descansar
si ya te lo he dicho
no lo pienses más.
(La silla)
Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
(La silla)
Cuatro patas tiene,
así como asiento;
de ella me levanto
y en ella me siento.
(La silla)
Un animalito
con cuatro dientes,
que nos trae comida
muy diligente.
(El tenedor)

Dicen que tiene y no tiene,
mucho pincha, poco retiene.
(El tenedor)
Lo usa el tendero
para comer,
lo lleva entero
si sabes leer.
(El tenedor)
Llenos de agua,
llenos de vino,
sobre la mesa están
y son de cristal fino.
(Los vasos)

Tiene un ojo y nada ve,
por abrir no es cosa dura,
sin embargo por cerrar,
sí que cierra y sí que es dura.
(La cerradura)
En la puerta está
y no quiere entrar.
(El felpudo)
Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
(La llave)
Chiquita como un ratón
guarda la casa como un león
(La llave)
Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
(La llave)
Como conoce la clave,
gira por su laberinto
y deja entrar al recinto.
(La llave)

Poseo dientes y ojos
y para hacerme trabajar
me has de meter en cerrojos.
(La llave)
Sin ella en la mano
ni entras ni sales,
ni vas a la calle.
(La llave)
Aunque tiene dientes
y la casa guarda,
ni muerde ni ladra.
(La llave)
Ya ves, ya ves,
tan claro que es
y no me la adivines
de aquí a un mes.
(Las llaves)
Está hecha de metal,
de madera o de cristal
y golpes siempre recibe
cuando la entrada prohibe.
(La puerta)

Cuando la entrada
yo les prohíbo,
son muchos golpes
los que recibo.
(La puerta)
Muchos golpes recibe
cuando a la gente,
la entrada prohíbe.
(La puerta)
Ni corre, ni vuela,
pero siempre te precede,
cuando vas o cuando llegas.
(La puerta)
Golpe va,
golpe viene
y en su puesto
se mantiene.
(La puerta)
A la entrada de tu casa
algo suena si lo aprietan
y tu sales presurosa
a abrir deprisa la puerta.
(El timbre)
¿Qué será, qué será,
que siempre está en la puerta
y nunca puede entrar?
(El umbral)
Siempre andamos por el suelo
de alcobas y de salones
y en historias orientales
hasta hacemos algún vuelo.
(Las alfombras)
Su forma es de pera,
aunque es de cristal
da luz sin espera
para cada cual.
(La bombilla)
Es una pera colgada
que toda la casa alumbra
sin tener humo ni llama.
(La bombilla)
Pequeña como bellota
y toda la casa trota.
(La bombilla)

Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
(La bombilla)
Aunque soy iluminada
siempre me tienen colgada.
(La lámpara)
Aunque músculos no tengo,
los techos yo sostengo.
(Las vigas)

Todas somos altas
gordas o delgaditas
y echamos mucho humo
por nuestras cabecitas.
(Las chimeneas)
En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.
(La gotera)
Es un campo colorado
con los surcos muy derechos;
muy en alto está situado
e inclinado de dos lados.
(El tejado)
Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
(El tejado)
Un campo bien labrado
no gasta reja ni arado.
(El tejado)
Los tejados protejo
y buenas canales dejo.
(Las tejas)
Vivo en alta situación
y en continuo movimiento,
con exactitud presento
del aire la dirección.
(La veleta)
En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
(La veleta)
En lo más alto me ponen
para que el viento me de,
soy guía para los hombres
y siempre estoy de pie.
(La veleta)
Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
(El ascensor)
Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito...
(La baldosa)
En invierno se usa
porque da calor
en verano estorba
y se echa al rincón.
(El brasero)
Durante el verano escondido,
en el invierno encendido.
(El brasero)
No soy el sol,
tampoco el fuego;
pero la casa
bien que caliento.
(La calefacción)
Del techo al suelo,
cortada y fina,
tela con vuelo.
(La cortina)
Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
(El cristal)
Aunque yo nunca me mueva
por mí suben, por mi bajan;
soy de diversas materias
y mi utilidad la halagan.
(La escalera)
Sale de la sala,
entra en la cocina,
meneando la cola
como una gallina.
(La escoba)
Es tu favorita
cuando sientes frío;
la encuentras escrita
en el verso mío.
(La estufa)
Puede ser de Persia,
puede ser de Ana,
por más que se enrolle,
se ve en la ventana.
(La persiana)
Tapo al sol,
llamo a la luna
y de Persia
es mi fortuna.
(La persiana)
Llevo secretos a voces,
corriendo por esos mundos
y sin que nadie los oiga
los doy en unos segundos.
(El teléfono)
Que timbre y número tenga
y en verdad portal no sea
es cierto, y el que desea
hablar por él, no lo cuelga.
(El teléfono)
Aunque no hable
lo cuenta todo por cable.
(El teléfono)
Habla y no tiene boca,
oye y no tiene oído,
es chiquito y hace ruido,
muchas veces se equivoca.
(El teléfono)

Es una caja habladora
que vive en todas las casas
y se calla a muy alta hora.
(La televisión)
Es venta y no se vende,
es Ana, pero no es gente.
(La ventana)